20 Nov, 2017

Regalos con Alma

Jugar con el cerebro y las emociones

Horizontal: pasatiempos, entretenimientos. Vertical: inteligencia, perspicacia. Un niño que hace crucigramas hoy será un adulto que, estadísticamente, mañana tendrá una probabilidad menor de ser sometido a neurólogos y psiquiatras.

Si bien entre los 20 y los 45 años es el tramo de edad en el que una persona desarrolla más su potencialidad, frecuentar los juegos de ingenio durante la niñez y adolescencia es una decisión inteligente.

La práctica permanente de deportes intelectuales supone un trabajo mental y emocional muy elevado, para la que se alcanza la madurez necesaria a partir de los 12 años. Pero en Uruguay no está instalada esta tradición. En este país los adultos se juntan -poco, aclara la maestra especializada Débora Saviotti- para compartir juegos donde interviene mucho el azar y muy poco el cerebro como el dominó, la canasta, la escoba del 15 y al bridge.

En los juegos de ingenio basta con lápiz y papel. El resto es solo pensamiento y emociones, explica Saviotti. Por eso los neurólogos insisten en que la práctica constante de estos juegos no tiene contraindicaciones y que adentro de sus beneficios no solo se consideran la prevención de enfermedades degenerativas del cerebro (o del sistema nervioso), sino que también aumentan las defensas en general, producto del mayor trabajo de las glándulas asociadas al área cerebral.

En un hecho más banal, los ejercicios con enigmas, sudokus y crucigramas (también están los que utilizan tableros o cartas) son una forma de divertirse y, si se compite, de socializar. Cuando se está frente a otro al menos por un tiempo se derriba la barrera del pudor a exponerse, a ser juzgado.

Durante esas horas que puede durar una partida, el participante usa el pensamiento lógico-matemático, la estrategia, la concentración, la observación, su lenguaje oral y escrito, el manejo de los tiempos y las capacidades intelectuales. Debe respetar el turno del otro, su momento de juego y las reglas. "Para la persona ya es importante mostrarse en público, en una situación lúdica, sin ser tildado de una actitud infantil", comenta la especialista.

 

En los juegos de ingenio personas de distintas edades pueden competir como pares, ya que en grandes tramos (de 20 a 50 años) no hay grandes diferencias en los resultados.

Como ocurre en otros deportes, hay un componente genético presente en el manejo de ciertas habilidades, aunque el trabajo permite potenciar cualquier inteligencia.

Si bien en un momento se "coqueteó con cierto componente adictivo del Sudoku (el cual puede existir, dice Saviotti), los juegos de ingenio no generan dependencia, como sí lo hacen los de azar, siendo muy frecuente la ludopatía".

En buena medida la adicción no llega a manifestarse porque estos juegos no generan un fanatismo competitivo. Eso sí, también en esta disciplina está la posibilidad de participar de torneos.

En Uruguay existen partidos que no conocen de derechos de televisación ni grandes estadios. Hay reglas, pero no existe el foul. Hay un representante para el Mundial, pero no es dirigido por Óscar Tabárez. Uno de ellos es el Campeonato Nacional de Juegos de Ingenio, cuya final será el 17 de octubre. Y el ganador irá al torneo de Londres 2014.

"Esta vez es cerca", explica Saviotti, porque habitualmente se realiza en los países asiáticos, los que tienen más tradición en estas disciplinas, y los que generalmente ganan. Es que desde pequeños se los entrena en el razonamiento y a la hora de competir (a nivel internacional se puede recién con 18 años cumplidos) ya tienen una base establecida. Solo una vez se jugó en Latinoamérica (Brasil 2007).

Después del campeonato nacional, se entrenará al ganador para vestir la Celeste.

Un récord muy bien pensado

En Uruguay se conservan los ejercicios de ingenio más antiguos que se tenga fecha en la Federación Internacional de Ingenio. Pertenecen a una organización que funcionaba en el país entre las décadas del 20 y el 40, y que, si bien hay juegos más antiguos, son los únicos documentados. Hoy se exponen esos juegos en el gimnasio mental TECA (29085819), que dirige Débora Saviotti, donde se entrena en esta disciplina.

 

Tomer Urwicz

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